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Introducción
Un modo de agrupar los servicios de arquitectura y urbanismo que cocinamos es la extensión en el tiempo. Algunos nos ocupan una década, otros un lustro, un año, un mes, una semana, un día y algunos sólo una conversación:

El trazado de la línea de tranvías de Barcelona, las Torres Botánicas en Santiago de Compostela, la transformación de una explotación ganadera en Seu d’Urgell, la propuesta para el concurso de la Nueva sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Huesca, … tienen extensiones distintas, pero nos atraviesan simultáneamente. Cada servicio, opera a pasos y velocidades distintas.

El trasiego entre deseos, finalidades y materiales es la tarea a la que dedicamos mayor esfuerzo. En ese empeño, la solvencia técnica y la inversión en consultores y expertos es obligada. La intercambiabilidad de los materiales con los que construimos la arquitectura dará salud y optimismo a la trascendencia con la que se quiere vestir la característica mineral, inerte e inmóvil de los edificios que resolvemos.

La arquitectura, no es tanto un lugar abierto, es decir en el que se dan diversidades, sino un libro vació, al que hay que llevar asuntos. Materiales, reflexión y procedimientos. Estos modos de inventarla son específicos de cada proyecto, contienen incidentes y por tanto quedan alejados del mito de origen, de la chispa iniciadora.

Damos servicios poniendo sobre las circunstancias de cada proyecto el músculo de la transformación de la información, el paso de un dato a un diagrama, de ahí a un modelo, de este a un nuevo diagrama, a un sistema,… Cada trasiego es una porción de la narración que explica la arquitectura de un proyecto. Encontramos que la única forma honesta de explicar un edificio es hacia atrás. Es decir desde la ultima vez que lo vimos y rehaciendo las etapas e incidentes que fueron resultando de los previos. No hay un lugar originario del que partir. La arquitectura no se alimenta de sí misma. Para evitar su asfixia atendemos a conocimientos específicos abiertos, disponibles. La pulsión que hemos de ejercitar es la de la transferencia, la respiración metafórica es la respiración de nuestro trabajo. Practicar esta tarea es idéntico a perfeccionar el oído de un músico.

Hacemos los lugares al construir ó situar los edificios. Es decir, el lugar no es un ente misterioso que existe antes del proyecto. El lugar sucede cuando la arquitectura de un proyecto pellizca la superficie del mundo. El lugar no es una piedra preciosa, intocable, existe desde el momento que la acción del proyecto opera y lo hace extendiéndose en el tiempo.

Algunos binomios que enmarcan el trabajo y los procedimientos son: geometría y extensión, narración y precisión, a-referencial y latente, canónico y herético, proceso e incógnita (cosa en griego), anticipación y error, mutación y olvido.

aSZ arquitectos
Antonio Sanmartín
Elena Cánovas